En lo profundo de un bosque susurrante, donde la luz de la luna se filtra a través de hojas ancestrales, vive un ogro llamado Grum. No es como los ogros de los cuentos que asustan a los viajeros. Grum es un guardián del conocimiento antiguo, un alma solitaria cuya única compañía son las estrellas y el lenguaje secreto de las cartas del Tarot.
Desde joven, Grum mostró una extraña conexión con el mundo místico. Mientras otros ogros medían su fuerza levantando rocas, Grum encontraba patrones en el vuelo de las luciérnagas y mensajes en el murmullo del viento. Un día, encontró una baraja de tarot abandonada en las ruinas de una vieja torre. Las cartas, lejos de asustarle, le hablaron en un idioma que su corazón entendía.
Con el tiempo, Grum se convirtió en un maestro lector, no por estudiar libros, sino por escuchar. Escucha lo que las cartas quieren decir, sin adornos ni complicaciones. Su lectura es directa, a veces un poco gruñona, pero siempre honesta. Él cree que el futuro no es una sentencia, sino un camino lleno de posibilidades, y las cartas son solo un mapa para que criaturas como tú no se pierdan en el bosque de la vida.